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Bayauca

2025 | Cane Kallsen | Buenos Aires | Argentina
Durante su residencia en Bayauca, Cane Kallsen, artista proveniente de la zona sur del conurbano bonaerense, comenzó a indagar sobre un antiguo cine que había existido en el pueblo muchos años atrás. Así, poco a poco, se fue revelando no solo la historia de un único cine, sino la existencia de al menos tres salas que funcionaron en distintos momentos y en diferentes lugares del pueblo. Al seguir ese recorrido de relatos y recomendaciones, la artista también comenzó a reconocer una red de espacios domésticos, archivos personales y memorias orales que funcionan como formas no oficiales de preservación de la historia local. En las conversaciones con lxs vecinxs aparecía con frecuencia la preocupación por la conservación de edificios históricos que hoy ya no existen —algunos convertidos en ruinas, otros demolidos o transformados en viviendas particulares—. Al mismo tiempo, surgía el temor de que, con la desaparición de esos espacios y de quienes aún guardan sus recuerdos, parte de la memoria colectiva de Bayauca también se pierda para las futuras generaciones. A partir de este proceso de escucha, Cane realizó un trabajo audiovisual que recupera sonidos del entorno del pueblo y las voces de vecinxs narrando historias y recuerdos vinculados a esos antiguos espacios de encuentro de la comunidad. El trabajo se construyó a partir de un recorrido de visitas y conversaciones que se expandía continuamente: un vecino indicaba a otro, quien a su vez sugería una nueva conversación, formando un itinerario de encuentros que atravesó distintas casas y relatos. En el video, esas voces componen la narrativa de un fantasma que recorre Bayauca escuchando los ecos de las historias que permanecen vivas tanto en los espacios como en las personas, proponiendo una reflexión sobre las formas de preservación de la memoria local y sobre la importancia de registrar estas narrativas para que puedan seguir circulando entre las generaciones futuras.

Equipo de coordinación: Laura Khalloub, Rodolfo Sala, Lola Fabres, Teresa Pereda. Investigación y documentación Ana Raggio, Luján Domínguez, Alina Alaníz.
2019 | Ana PaulaLatini | San Fernando | Argentina
Para Ana Latini, el imaginario social colectivo de Bayauca parecía estar bastante marcado por vivencias y recuerdos de lugares en desuso, o que ya no existen en el pueblo. Las historias de vecinxs compartidas con ella relataron salidas a un cine que ya no existe, viajes en el tren que no pasa desde hace unos años, y compras en almacenes de los cuales sólo quedan sus fachadas. Muchos lugares del pueblo parecían sobrevivir en el relato de la población adulta. A partir de esta observación, Ana fue a la escuela primaria y se acercó a aquellxs que no compartían esas vivencias en la memoria. En un día de taller, junto con lxs estudiantes, produjo decenas de coloridas flores hechas de papel. Las flores se utilizarían como un ritual de homenaje y gesto de ofrenda en un cortejo de visita a estos lugares-símbolos de una antigua Bayauca, junto con lxs mayores de la comunidad. La artista concertó un encuentro en la estación de tren, como punto de partida. Cuando llegaron, lxs vecinxs se sentaron en sillas dispuestas en pequeñas filas, tal como se disponían los asientos en los vagones. Al escuchar repetidamente una bocina en volumen creciente, como un tren que se acercaba, se convocó a un momento para compartir historias. Y luego, siguieron por un itinerario que revisitaba un pasado todavía presente. Pasaron por el antiguo edificio del almacén, donde se hicieron algunos recitados locales. Caminaron hacia la esquina donde operaba el hotel del pueblo y donde estaba ubicada la única parada de colectivos que conectaba a Bayauca con otras ciudades. También visitaron el bar, donde aún se encontraba la antigua cancha de pelota paleta - un caminata en caravana, en cuál el itinerario surgía de una activación grupal y efímera. En cada lugar, se dejaron flores para su recuerdo, registrando la visita compartida en fotografías. Las fotografías fueron impresas y entregadas a la comunidad como objeto de reconocimiento de esos patrimonios de memoria.
2018 | Luciana Serrano | Buenos Aires | Argentina
Bayauca es un pueblo situado cerca de la ciudad de Lincoln. Para Luciana, se destacaba la importancia que la historia del pueblo asumía para aquella comunidad: las nociones de pertenencia y de memoria eran temas recurrentes incluso en las conversaciones más informales. En los relatos entre los vecinos, el orgullo por el pasado era un factor presente, y junto a él, surgían pasivos reclamos sobre la falta de la existencia de registros escritos sobre la historia del pueblo. A partir de eso, Luciana Serrano buscó construir una constelación de mapas relacionales. Propuso ejercicios de dibujo de árboles genealógicos (a fin de mostrar cuántas familias estaban unidas entre sí), recogió entrevistas y testimonios de los ancianos (buscando comprender una Bayauca del pasado), al mismo tiempo que documentó las carreras de motos de la juventud que se daban por las calles de tierra (encontrando, en paralelo, una Bayauca del presente). En medio de las dinámicas de rescate de memoria, la artista estimuló registros de canciones de cuna, incentivó la organización de las recetas de cocina del pueblo y activó distintos procedimientos de transferencia de saberes y técnicas que sugerían modos de auto conocimiento social. Las actividades y sus recursos metodológicos fueron compartidos con la comunidad educativa, con el fin de permitir la continuidad de los proyectos.

Equipo de coordinación: Laura Khalloub, Rodolfo Sala, Lola Fabres, Guillermina Bustos, Jorge Sepúlveda
2017 | Adriene Coelho | Palmas | Brasil
Acostumbrada al paisaje rural brasileño, Adriene vió a Bayauca como un pequeño oasis urbano en medio de las plantaciones de soja de la pampa argentina. Sin embargo, algunos factores le resultaban extraños: esperaba encontrar ovejas y vacas, pero sólo encontraba perros. Escuchaba diariamente las máquinas cortando la hierba de los canteros de las calles y de la plaza central, pero sabía que el precio de la gasolina era bastante elevado, según contaban por los viajes y por la distancia que cruzaba hasta llegar al pueblo. “¿Y si colocáramos vacas y ovejas a pastar en la plaza, no sería una mejor solución?”. Pero para la artista, la vida del campo se esforzaba en esconderse, buscando arrojar luz a la pequeña ciudad de Bayauca. La comunidad se enorgullecía de sus construcciones, instituciones y modernizaciones, mientras que los signos del campo no parecían representar orgullo por parte de quien lidiaba con ellos. A los ojos de Adriene, el campo era evitado en aquellos pueblos que se esforzaban para alcanzar el progreso. Lo rural era una amenaza que representaba el retraso y contra la cual tenían que combatir siempre. Así, la artista dejó un regalo a la biblioteca del pueblo: un libro cosido por las propias vecinas del pueblo. El libro, que partía de las historias Mainarema (ciudad ficticia del libro "La Hora de los rumiantes", del escritor brasileño José J. da Veiga) y Casa Tomada (de Julio Cortázar), proponía una reflexión sobre la idea de amenaza y de invasión: una literatura que usaba la fantasía y el realismo mágico como motor para pensar sobre el pueblo de Bayauca y sobre sus propios temores.

Equipo de coordinación: Laura Khalloub, Rodolfo Sala, Lola Fabres, Guillermina Bustos, Jorge Sepúlveda
2016 | Lucila Poisson | Buenos Aires | Argentina
Lucila se hospedó en la casa de la madre de Viviana (entonces delegada de Bayauca), casa que la familia mantenía intacta después de su fallecimiento, con todas las pertenencias y objetos de la señora. La experiencia de vivir en esa casa colaboró para la comprensión de las relaciones emocionales con los espacios familiares y públicos. Los vecinos comentaban que sentían nostalgia de las tertulias, reunión donde jóvenes, padres y abuelas se juntaban para ver películas de terror en el antiguo cine, cuando aún funcionaba. Hoy, quedan sólo las máquinas de proyección guardadas en desuso. En la percepción de Lucila, esos recuerdos eran la única instancia donde sucedían momentos de reunión colectiva de todo el pueblo, independiente de edad, sexo o género. A partir de allí, Lucila propuso reactivar algunos de esos espacios comunes, convocando a los vecinos de diferentes edades para una gran conversación rememorando las tertulias que sucedían en el pasado. En esa ocasión, participó la banda de rock local "Los Discípulos de Lorenzo", que compone y canta sobre las historias de Bayauca. Comienzan juntos a recordar las memorias locales, a contar sus anécdotas y a debatir sobre los problemas que atravesaban la comunidad. Así, los vecinos usaron como excusa la invitación de una artista para reunirse y escucharse, apropiándose de un lugar común que conectó a toda la población, donde pudieron ser asentadas las bases para nuevas articulaciones comunitarias.

Equipo de coordinación: Laura Khalloub, Rodolfo Sala, Lola Fabres, Guillermina Bustos, Jorge Sepúlveda
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